lunes, marzo 8, 2021
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Lo que hay que saber para no equivocarse con las botas de esquí.

Una de las cuestiones que más preocupan, o deberían preocupar, al esquiador, sobre todo en sus primeros contactos con la nieve, es la elección correcta de sus botas de esquí. Aunque todo dependerá del tipo de esquí que se quiera realizar (en este post que realizamos desde planesqui.com nos limitaremos al esquí alpino y en pista) y de la evolución personal del propio deportista, siempre hay que tener en cuenta una serie de cuestiones para que una mala decisión no arruine un maravilloso día de esquí. Sobre todo, si hablamos de nuestros primeros descensos.

Elegir bien unas botas de esquí es fundamental.

Cuatro consideraciones a tener en cuenta para elegir bien nuestras botas de esquí

  1. Lo primero que hay que tener en cuenta es nuestro nivel de esquí. Si estamos empezando, necesitaremos botas con un índice de flexión (flex) apto para debutantes (diferente en hombres y mujeres). Ya existen en el mercado botas con flex personalizable y con carcasas termoformables, que permiten la adaptación máxima a través de un sistema de calor, sobre todo en botas de gama alta. Conforme vayamos avanzando en el aprendizaje, requeriremos material a la altura de nuestras necesidades. Pero siempre hay que ir progresivamente. Es un error utilizar una bota muy exigente para expertos si hablamos de nuestras primeras bajadas por una pista de esquí.

 

  1. ¿Cómo elegir la talla adecuada? Las botas de esquí utilizan el tallaje universal Mondo Point. Es decir, el tamaño exacto, medido en centímetros, desde el talón con el pie completamente asentado hasta el extremo del dedo más largo. Para saber qué número nos corresponde, hay que redondear media talla por encima del resultado. Por eso, un 26 equivaldría, por ejemplo, a un 8 USA o a un 42 europeo. No obstante, es imprescindible adquirir siempre las botas de esquí en tiendas especializadas. Allí, su personal experto será un aliado que resolverá todas nuestras dudas. Lo mismo sucede a la hora de alquilar: hay que dejarse aconsejar por su responsable. Fundamental, probar distintos modelos o tallas hasta encontrar el punto de confort máximo con el mayor ajuste posible. Y nunca, bajo ningún concepto, deberá optarse por una talla mayor de la que necesitamos. Solemos caer en el error de que ganaremos en comodidad. Pero podría suponer una grave lesión en caso de caída o de un mal giro. Nuestro consejo es tomarse todo el tiempo que sea necesario para no tener que arrepentirnos después de una mala decisión.

 

  1. ¿Es normal que unas botas de esquí hagan daño? Rotundamente, no. Está claro que unas botas de esquí no son la panacea de la comodidad, pero si la talla, el flex y la horma son las correctas, no deberían causarnos graves problemas. Por supuesto, todo dependerá de la intensidad de la jornada y de sí nos calzamos las botas por primera vez o después de mucho tiempo. Un buen consejo es aflojar los ganchos cuando estemos sentados, descansando, y utilizar calcetines apropiados para evitar ampollas y rozaduras y con protecciones en la zona de las espinillas y el talón.

 

  1. Actualmente, la mayoría de las botas de esquí están construidas a partir de materiales plásticos. Por eso, es muy importante tener en cuenta el paso del tiempo y el uso que se les da, ya que ambos factores, junto a los cambios extremos de temperatura, pueden causar un grave deterioro de la bota. Para prolongar la vida útil de nuestras botas de esquí hay que seguir unos sencillos consejos: Básicamente, guardarlas siempre secas, con papel de periódico en su interior, y abrochadas -pero sin apretar-, para evitar que se deformen. Lo ideal es secarlas de forma natural, nunca cerca de una fuente de calor directa, sobre todo si acabamos de utilizarlas en la nieve.

 

 

La evolución

Ha pasado mucho tiempo desde aquellas primeras botas de cuero que se utilizaban para esquiar y que se sujetaban con cordones. Como el resto del material de esquí, la bota ha ido evolucionando y respondiendo cada vez a necesidades más exigentes. A partir de los años 50 del siglo pasado, comenzó a popularizarse la incorporación de los sistemas actuales de sujeción con hebillas y, posteriormente, a través de ganchos, unos sistemas que son la base de los actuales.

Hoy, el mercado ofrece una amplia gama de posibilidades que permiten personalizar al máximo la bota, con el objetivo de conseguir una experiencia óptima para el esquiador, sea cual sea su nivel y sus preferencias.

 

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