lunes, diciembre 5, 2022

Disfrutar

Me han invitado a escribir en este formidable Blog, y es para mí un grandísimo honor y una oportunidad única toda vez que emocionante, para revindicar que una vez también fui joven. Jamás me he puesto sobre unas tablas de esquí y mucho menos sobre una de surf, ni pretendo. Acostumbro a practicar otro tipo de aventuras y riesgos pero no deportivos. Así que lo mejor será que no me meta en camisas de otro, y deje la redacción para expertos en la materia y yo, me dedicaré a otros menesteres o pamplinas.

Me veréis por aquí para hablar de lugares, de sitios misteriosos, de escondidos rincones donde apaciguar la naturaleza salvaje que llevamos dentro, para descansar de excitantes y para muchos emocionantes aventuras. Intento y no se si lo consigo hablar del otro turismo, el de relajación, el de la aventura de recompensar a nuestro cuerpo y disfrutar de otros placeres que no sean los saltos, volteretas, tirabuzones o dobles escarpados, con una tabla de madera bajo nuestros pies.

Por tanto me estrenare poniendo sobre el papel detalles muy especiales de un lugar que conocí hace muchos años y que me fascinó, también hoy lugar para aficionados a los deportes del Surf.

Cantabria es un magnífico lugar para retirarse por unos días. Hablo de descansar, de poner a sosegar la mente y el cuerpo. Existen maravillosos lugares en esta población. Recuerdo que cuando estuve con mi familia, bullía el turismo rural, espumaban las primeras hospederías, casas rurales o alojamientos con encanto. Repuntaba el turismo de costumbre alejado de la playa tradicional, para entregarse a otro tipo de placeres que no fuera el chiringuito o la sobrilla. El regodeo de la buena comida, los paisajes toscos y esplendorosamente verdes, el clima moderado y la compañía de labriegos que si de algo podían presumir era de hospitalidad, era perfecto. El clima del norte enciende las emociones. Cantabria rebosa tranquilidad y sus gentes se entregan, se esmeran en abrir las puertas y lo consiguen. En pocos lugares encontraremos tantas sensaciones parecidas a la de estar en nuestra propia casa.

Próximamente tenemos en el calendario de Planesqui.com varios eventos organizados para surfistas en la zona de Somo, y entre ola y ola, desearan distinguir sus estómagos agotados con manjares y viandas de postín. El norte, es un buen lugar para degustar un buen cocido montañés. Pero su tradición marinera le convierte en un auténtico vivero y en sus fondos esconde algunas de las especies que dan prestigio a la buena mesa regional, como las amayuelas y morgueras, entre los mariscos; los panchossalmoneteslubinasbocartes y sardinas, entre los pescados, o los calamares o cachones.

Las zonas más típicas de restaurantes se hallan en el Barrio Pesquero, Puertochico y El Sardinero. A esto se añaden no pocos lugares de encanto para recrear nuestra vista contemplando el paisaje y para sosegar el alma, o las fiestas de interés turísticos nacional de Santoña y Potes. Y una última recomendación; La villa medieval de Santillana del Mar, donde hay que perderse una mañana por sus calles románicas, para pasear por entre sus casi siete siglos de historia.

@agusmonteagudo

 

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