El plan millonario del Gobierno de Aragón para garantizar la nieve en las estaciones de esquí: ¿Cómo se distribuirá la inversión?
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha anunciado un plan de 78 millones de euros para cañones de nieve
El objetivo es modernizar los cañones de nieve artificial, rehabilitar los edificios destinados al mantenimiento y contratar personal especializado en temas medioambientales.
De este presupuesto, el 82% (64 millones) se destinará a las estaciones de esquí de la provincia de Huesca, incluyendo Astún, Candanchú, Formigal, Panticosa y Cerler. Del total, 48 millones serán aportados por el Gobierno de Aragón, mientras que el resto de la inversión correrá a cargo de las empresas gestoras, Aramón y Eivasa.

Los 14 millones restantes se invertirán en las estaciones de Javalambre y Valdelinares. Este plan se ejecutará en un periodo de cuatro años (2024-2027), distribuyendo 12 millones anuales en Huesca y, en el caso de Teruel, 1,4 millones este año y 4,2 millones en los próximos tres.
El plan prevé la instalación de 609 nuevos cañones de nieve.
En Formigal, ya ha comenzado el montaje de cara a la nueva temporada. La renovación permitirá aumentar en 5 kilómetros la superficie cubierta por nieve artificial, con una mejora medioambiental significativa y un ahorro energético del 30%.
El presidente del Gobierno de Aragón calificó esta inversión como «fundamental» para que las estaciones de la región sigan siendo competitivas a nivel nacional, en comparación con otras zonas como Cataluña, Andorra o Sierra Nevada, donde estos sistemas ya están en funcionamiento desde hace años. Además, ha subrayado la importancia de «eliminar la incertidumbre sobre la disponibilidad de nieve» para asegurar el éxito del sector de la nieve y su futuro.

Las estaciones del grupo Aramón serán las primeras en estrenar los nuevos sistemas de innivación, mientras que los centros invernales del valle del Aragón lo harán en la temporada 2025-2026.
El sector de la nieve en Aragón aporta el 7% al Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad.
La repercusión económica del esquí alpino y fondo va más allá de las estaciones de esquí y, de hecho, revierte en hoteles, restaurantes y comercios.
Fuente: COPE

