viernes, septiembre 30, 2022
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Marchica: el après ski en su máxima expresión

Marchica está de moda. El après ski de la estación de Formigal-Panticosa tiene nombre propio. Marchica se ha convertido en un lugar de culto para los aficionados a la montaña. No hace falta haber esquiado. Basta con estar ahí. Es el local del momento en el Valle del Aragón y, además, tiene un valor añadido: está creado por y para la nieve.

MARCHICA. Toda una experiencia en Formigal.

Marchica y Tralalá, una seña de identidad de Formigal

En el edificio Sextas, a pie de pista, Marchica se presenta como el après ski en su máxima expresión. Se trata de una gran sala de fiestas con una terraza exterior interminable, perfecta para rematar un buen día de esquí. Música en directo, las mejores fiestas en la nieve, sesiones con Djs en vivo y un gran ambiente conforman la definición de este local, que ha revolucionado el après ski en el Pirineo Aragonés en los últimos años. Desde que abrieran sus puestas en 2009, tanto Marchica como Tralalá se han convertido en locales de referencia. Una seña de identidad de Aramón Formigal Panticosa https://www.aramon.com/blog/aramon/apres-ski-aramon/

Sin embargo, no es el único atractivo de Aramón Formigal. La estación no se conforma con haberse convertido en un centro invernal de referencia, sino que ofrece algo más para el momento en que cierran los remontes. Por eso, a Marchica, se le une la Sala Tralalá. Un local diferente, con dos amplias plantas que ofrecen actuaciones, sessions live y mucha diversión. Ubicado en la urbanización de Formigal, supone otro concepto de après ski. Sea como fuere, Formigal-Panticosa se ha ganado un lugar en el templo del après ski.

Mejor Experiencia Turística 2016

Por otro lado, en el Valle de Tena, en el corazón del Pirineo Aragonés, el après ski no se limita a música y fiesta, si no que es un concepto mucho más amplio. De hecho, en 2016, el premio a la Mejor Experiencia Turística de Aragón 2016 fue para el Alto Gállego con la propuesta Noche en Iglú, que tiene lugar en invierno en La Partacua. Noche en Iglú es una experiencia novedosa, exclusiva del Valle de Tena. La propuesta, que no deja indiferente a nadie, comienza con una ruta en moto de nieve o trineo tirado por perros nórdicos sobre un paisaje totalmente nevado. Tras un recorrido por parajes incomparables, en medio de la montaña, se duerme bajo las estrellas. Se trata de descubrir un concepto nuevo, el astroturismo, disfrutando al máximo de la naturaleza.

MARCHICA. El local de moda para después de esquiar.

MARCHICA. Toda una experiencia en Formigal.

Si bien Formigal se suele relacionar con un ambiente joven y Panticosa, con un público más familiar, lo cierto es que ambos sectores tienen en común la proximidad a numerosas actividades para después de esquiar. Por ejemplo, en Hoz de Jaca, a pocos kilómetros de las pistas, está la tirolina más grande de Europa. A un paso se encuentra la Reserva Natural de la Biosfera Ordesa-Viñamala. Y, a pocos minutos en coche, ya se llega a Francia.

Termalismo y naturaleza

Termalismo en los prestigiosos Baños de Panticosa o la posibilidad de realizar rapel o escalada en hielo son otras de las alternativas para un après ski diferente. Y en Lacuniacha, el Parque Faunístico de los Pirineos, se puede contemplar de cerca lo mejor de la fauna autóctona. Todo, en un radio de unos pocos kilómetros y al alcance de la mano.

En definitiva, el Formigal-Panticosa se ha ganado su prestigio en el ranking del après ski por méritos propios. Innovación, originalidad y diversidad le han servido para marchar la diferencia.

 

 

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